viernes, 5 de julio de 2013

¿Vienes a jugar? (02-06-2013)

El parque nunca se encuentra solo, o al menos eso pareciera. Las tardes se llenan de risas y gritos infantiles que disminuyen al comenzar el ocaso. Después, todo se llena de un silencio que se quiebra con el monótono rechinido de las cadenas que sostienen los columpios y en ocasiones, del silbido del viento.
En las madrugadas, el parque también recibe visitas infantiles, de miradas tristes y rostros inexpresivos, de ropas vaporosas y pálido semblante, olvidados con el tiempo. Muy pocos recuerdan que el parque se erigió sobre el antiguo cementerio y hasta donde sé, todos ignoran que trasladaron las lápidas más no los cuerpos...



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